A través de las Cajas Rurales: Funder impulsa la pequeña agricultura empresarial rural

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La Fundación con el apoyo de la Secretaria de Agricultura y Ganadería (SAG) y el Gobierno de Japón han favorecido a miles de familias, a través de las cajas rurales. 

Unas 686 cajas rurales atendió la Fundación para el Desarrollo Empresarial Rural (Funder) a junio 2017, de acuerdo a información presentada por el Centro de Cajas Rurales, a la Junta de Gobernadores que preside esta organización privada y sin fines de lucro creada en 1997. 

Esta fundación fue constituida para mejorar las condiciones de vida de la población rural hondureña mediante mecanismos de emprendedurismo que permita la inclusión y sostenibilidad financiera de las familias rurales, así como la sostenibilidad ambiental de sus respectivos entornos.

Además propone y ejecuta políticas y estrategias para combatir la pobreza y la vulnerabilidad ambiental, económica y social del campesinado, promoviendo su inserción competitiva y sostenible en la economía de mercado. Fortalece e incrementa directamente la participación de la mujer en las áreas productivas de la empresa rural.

Formula y  ejecuta proyectos de desarrollo empresarial rural por delegación de instituciones públicas, organizaciones campesinas, o instancias de la cooperación internacional, y con el apoyo y colaboración de otras instituciones miembros de Funder.

También diseña e implementa, un modelo de desarrollo de la Pequeña Agricultura Empresarial, incluyendo elementos estratégicos para promover la organización y funcionamiento de la pequeña agricultura, para que se integre a los mercados con producciones rentables y competitivas, y con estructuras organizativas que le sirvan para gestionar exitosamente sus propios negocios agrícolas.

Cajas Rurales 

En el campo hondureño, la gente que vive en situación de pobreza no dispone de suficiente dinero. Incluso, buena parte de su producción es consumida por la familia y no llega al mercado local y, por tanto, no está sujeta a intercambio mercantil. Por otra parte, los bancos y entidades formales no atienden a estos sectores, por considerar que los costos transaccionales serian muy altos en relación con los recursos que movilizarían en estas localidades, además de la dificultad de conseguir garantas reales para los préstamos que otorgarían. 

Bajo este panorama, surgen las Cajas rurales como empresas autogestionarias de intermediación financiera, conformadas  por 15 a 50 familias campesinas de una misma comunidad local. Las Cajas Rurales dotan de liquidez a sus socios y a los miembros de las comunidades donde están localizadas, atendiendo una población meta amplia, como ser: micro-comerciantes, productores de granos básicos, hortalizas, frutales y otros cultivos comerciales; la Funder,  se ha propuesto como objetivo apoyar esta forma  de organización  financiera de grupos sociales que, a su vez, constituyen la población meta de sus programas de desarrollo empresarial rural.

Es así que la Fundación trabaja en forjar un comportamiento emprendedor y estimular procesos de capitalización en zonas rurales de Honduras, a través de 686 cajas rurales que beneficia  a 25,786 personas.

También la Funder mediante el Centro de Cajas Rurales contribuye a la diversificación de las fuentes de ingresos y empleos en zonas rurales, a través del impulso a emprendimientos rurales.

Además apoya a las familias de las comunidades rurales con capacitación y asistencia técnica para la formación de cajas Rurales. Brinda el seguimiento para lograr un adecuado funcionamiento que ayude a resolver los problemas de falta de liquidez de las familias y de las comunidades excluidas por los sistemas convencionales de financiamiento.

El centro también brinda servicios especializados en desarrollo de cajas rurales actualizadas y confiables y promueve servicios financieros rurales con enfoque en la gente, impulsando el emprendedurismo, la responsabilidad y proactividad.

Modelo exitoso  

Una vez formada la caja rural, los asesores del Centro de Cajas Rurales de   Funder continúan apoyándolas hasta que estas alcanzan un funcionamiento estable y pueden actuar con autonomía. Se visita cada caja rural periódicamente para reforzar conocimientos adquiridos en la etapa de capacitación y para implementar los sistemas de control (estatutos, reglamentos de crédito, ahorros  préstamos  y llevar los registros de control y rendición de cuentas).

Funder,  ha elaborado un conjunto de seis módulos de capacitación, con un enfoque estandarizado, sobre distintos temas levantes para la formación y fortalecimiento de las cajas en sus distintas etapas de desarrollo.

Según el director de FUNDER, Miguel Ángel Bonilla, se ha encontrado que en las comunidades, a través de las cajas rurales se contribuye a mejorar la situación de vida, que va cambiando con esfuerzos propios de familias, “se les da la capacitación para organizarse, para administrar sus recursos de una manera adecuada y de obtener utilidades, a través de proyectos que ellos realizan con el financiamiento de  la caja que se le ha otorgado”.

Funder tiene 20 años de contribuir al desarrollo rural participativo y hoy atiende a 686 cajas de ahorro y crédito rural en 17 departamentos del país, beneficiando a, 25,785, personas con una participación del 36 por ciento de jóvenes, un 49 por ciento en mujeres y una cartera de préstamos de 214. 4 millones de lempiras.